domingo, 3 de octubre de 2010

Cuando las palabras se hacen pocas...
Cuando un "te quiero" se hace poco ....

Sólo queda sentir ...

viernes, 17 de septiembre de 2010

Cristales Rotos.-

Hace dos días volví a entrar, después de una larga ausencia, a mi casa de Valparaíso.
Grandes grietas herían las paredes. Los cristales hechos añicos formaban un doloroso tapiz sobre el piso de las habitaciones. Los relojes, también desde el suelo, marcaban tercamente la hora del terremoto. Cuántas cosas bellas ahora barridas con una escoba; cuántos objetos raros que la sacudida de la tierra transformó en basura.
Debemos limpiar, ordenar y comenzar de nuevo. Cuesta encontrar el papel en medio del desbarajuste; y luego es difícil hallar los pensamientos.
Mis últimos trabajos fueron una traducción de Romeo y Julieta y un largo poema de amor en ritmos anticuados, poema que quedó inconcluso.
Vamos, poema de amor, levántate de entre los vidrios rotos, que ha llegado la hora de cantar.
Ayúdame, poema de amor, a restablecer la integridad, a cantar sobre el dolor.
Es verdad que el mundo no se limpia de guerra, no se lava de sangre, no se corrige del odio. Es verdad. Pero es igualmente verdad que nos acercamos a una evidencia: los violentos se reflejan en el espejo del mundo y su rostro no es hermoso ni para ellos mismos.
Y sigo creyendo en la posibilidad del amor. Tengo la certidumbre del entendimiento entre los seres humanos, logrado sobre los dolores, sobre la sangre y sobre los cristales quebrados.

("Confieso que he vivido.", Pablo Neruda)




martes, 7 de septiembre de 2010

No sé sonreír sin sentir.

No sé tampoco nadar.

No sueño todas las noches.

No suelo ir tanto a la playa.

No puedo dejar los complejos de siempre.

No creo en el amor a primera vista.

No tengo miedo a la muerte.

No tengo miedo de escribir.

No tengo miedo a decir o pensar algo y luego retractarme.


"No todo lo que digo es verdad".


No entraré jamás en el juego del rencor.

No siento odio.

No busco que me busquen.

No busco miradas ni aprobación.

No necesito de una droga para sentirme feliz.

No temo hablar con Dios después de un largo tiempo sin hacerlo.

No puede no involucrarse mi corazón con lo nuevo, lo cálido, lo misterioso...


No como mariscos.
No fumo habano.
No cuento los días que faltan para mi cumpleaños.
No dejo de admirarme con la naturaleza y el paisaje...

No dudo de las dudas.

No reniego ya de mi pasado.

No se volar como las mariposas, pero sé caminar con el viento en mi contra.



No dejaré nunca de amar.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Otra Historia más...

Ayer hablé con Dios. Pero apenas abrí mi boca, ni pronuncie palabra... tampoco él. Simplemente nos sentamos en aquél lugar de alegrías de antaño y miramos el mar. Comenzó a dibujar en la arena una figura extraña y esa escena me fue tan familiar...como esos recuerdos de niñez que te hacen feliz por un segundo y luego desaparecen.
Lo observaba atenta, como esperando alguna señal significativa de lo que yo tenía que hacer...o decir. No recuerdo bien su cara, pero sí sé que percibí un aroma especial y un calor que me llegaba suavemente en el costado de mi mano izquierda, pues era la parte que tenía más cerca de Él. En un acto involuntario encerré con un abrazo mis rodillas y escondí mi cara entre ellas. Por alguna razón yo no hablaba, y necesitaba que Él si lo hiciera, después de tanto tiempo de espera lo mínimo que tenía que pasar era que hablara, que me dijera lo que yo quería escuchar... No lograba concentrar hacia Él esa rabia que sentía, me era muy difícil, pues a momentos levantaba mi cabeza para mirarlo y sólo me provocaba curiosidad y a la vez paz, pero no enojo. Él seguía dibujando cosas en la arena, con la mirada tan concentrada e inmutable...
De pronto se detuvo, miró un segundo o dos el dibujo, y volvió su rostro hacia mi... era un rostro tan hermoso, pero tan indefinible...con tanta expresión pero tan pasivo a la vez, y refulgía de tal forma que eso no molestaba al mirarlo. No lograba descifrar la verdad de sus ojos, ojos de hombre viejo y alma joven... con un dejo de lágrimas, pero no que salieran de ellos, sino que sólo humedecían el contorno... la imagen mas perturbadoramente bella de mi vida. Cerró los ojos y se dibujó una sonrisa en sus labios delgados, apoyó su frente en la punta de sus manos juntas, como si estuviera rezando (qué paradoja!) y luego levantó la mirada hacia el horizonte... No entendía lo que quería de mi, no entendía porqué sólo estábamos ahí quietos y callados...pero imité su gesto, miré el paisaje y comprendí el mensaje central. No se trata de averiguar el sentido de tu vida, o de responder preguntas complicadas, o entender qué es lo que te inquieta tanto a ratos, y lo que te causa tanta paz en otros. En el fondo no quieres saberlo...porque si lo supieras ¿qué gracia tendría vivir? si en el camino vas aprendiendo y descubriendo los misterios de la vida misma, y no hace falta preguntarle al Conocedor de todo qué es lo que pasará, o porqué está pasándote todo esto.. no hace falta que te respondan nada, ni que te digan qué hacer o cómo. Quise decirle esto al "hombre" que estaba a mi lado y volteé hacia el.

En ese lugar no había nadie más que yo y el mar.

jueves, 26 de agosto de 2010

Cuando estás bien...

Cuando tu alma está tan quieta, tan llena y tan libre de miedo...

Cuando nada parece tan fuerte que pueda hacerte caer...
o cuando respiras el aire y lo sientes tan tan liviano en tus pulmones... y sonríes..
esa sensación te hace envidiable a los ojos que pasan a tu lado, los que reflejan la otra parte de la vida, no tú vida, sino otras, vacías, sin luz o razón. Los miras y te sientes tan ajeno a ellos, al mundo..
es como si pasaras por fuera de un planeta de seres totalmente diferentes a ti...y sonríes.
Es como si vieras una película en blanco y negro, de temas que nunca te tocarán..y te ves tan lejano a eso...y sonríes.

Cuando estás bien no necesitas que te digan que te aman, no necesitas el calor de una mano tibia junto a la tuya, o una oración que se transformase en plegaria en tu oído...
Cuando estás bien las cosas simples se vuelven invaluables e inexplicables. Lo innecesario se vuelve aun más innecesario y los detalles adquieren un valor color ámbar.... los sueños pareciera que se multiplicaran por mil y todos son igualmente posibles de realizarse.

Aparece una música dentro de ti. No es la música que viene de afuera, tú proyectas una melodía propia, una armonía que precisamente viene de esa armonía de tu alma...y sí, hay quienes logran escucharla aunque no lo pretendas. Nada hay mejor.

Los aromas cambian, porque no los tienes que respirar o buscar en el aire, sino que llegan a ti como si anhelaran ser descubiertos por aquel que sonríe tanto, y luego se alojan en tu piel y comienzas tú a formar parte de ellos... de esos aromas, esos vientos...

Cuando estás bien no piensas que eres feliz.
No piensas. No lo necesitas.
Y te preguntas cuándo fue que alguna vez necesitaste pensar...

Cuando estás bien, la vida no sigue, ni para; se desliza.



De eso hace tanto ya...





sábado, 21 de agosto de 2010

Yo nací.

Algunos nacen para amar.
Otros nacen para luchar.
Otros quizás para que apreciemos su belleza física.
Otros, simplemente, nacieron por el gusto de nacer.

Yo nací para creer. Para creer que no todo esta perdido. Que la felicidad sí existe y que no es utopía sonreír porque sí.


Para eso nací.




sábado, 14 de agosto de 2010

Décimas.

De nuevo perdí la ruta,
navego por los desiertos,
camino por mares muertos,
la noche entera se enluta.

El sol se metió en su gruta,
los mares se hunden mojados
yo soy un nervio de atados
un llanto largo y profundo
no sé porque me confundo
con tus amores cansados.

De noche muestra la luna
su rostro alumbrado y triste
el cielo al fin se desviste
la muerte mece su cuna.

Que al fin la mala fortuna
se vaya a dormir un rato
se quite traje y zapatos
se olvide de mi existencia
que yo frente a su sentencia declaro mi desacato.

La vida es viaje fecundo,
se puentes hacia los otros
volaste el que había en nosotros
te fuiste por esos mundos.

El frió cayó rotundo
tu olvido mostró los dientes
no sabes como se siente tener este miedo mudo
pasado el sueño a futuro no sé vivir el presente.

viernes, 13 de agosto de 2010

De la mano.

Simplemente estas cosas se cuentan porque se tienen que contar. Sin un fin único o particular.
Era el invierno del 51' y acababa de dejar de llover. La humedad del aire se posaba entre mis dedos y temblaba. Sería la última vez que vería aquél lugar, tan habitado y tan desierto a la vez...tan lleno de vida y tan gris a la vez... Sería la última vez que respiraría ese aire dulce, pero dulce casi dulzón, casi sólidamente chocante. Era la gran cantidad de rosas que había más allá, y que estaban tan juntas entre ellas que el rocío no caía por estar en el espacio entre los pétalos de las flores.
En el segundo antes de que mis piernas intentaran estirarse para pararme del asiento de aquella desolada plaza, vi cómo dos ancianos entraban al lugar, tomados del brazo de una forma tal que se afirmaban el uno con el otro para no caer en el piso adoquinado y resbaladizo. Sus caras eran blancas, pero sus ojos brillantes y relajados. Hablaban y reían, y caminaban a paso lento, sin el apuro de llegar jamás a un lugar. Nunca vi nada parecido. Mis manos se separaron y se movieron como siguiendo el movimiento de aquéllos ancianos, que se sentaron y miraron en dirección a las rosas, que para ellos parecía tener otro aroma. El hombre tomó la mano de su mujer, se inclinó lentamente con un cierto dejo de temblor y la besó. Ella sonrío como si hubiera tenido 15... y tomó la cara del hombre sentado a su lado, como queriendo decirle algo sin palabras. Esa sensación de querer sentir la tibieza de aquella mano me conmovió a tal punto que di unos pasos temblorosos en dirección a ellos, pero sin avanzar siquiera 5 centímetros. Luego el hombre sacó tiernamente la mano de la mujer de su rostro y puso en ella una caja pequeña pero relativamente larga. Ésta lo miró asombrada, y sin reír abrió la cajita. Después de 3 segundos, o 2, ella sacó una pequeña muñeca. Era de trapo, de piel blanca pero raída, y su pelo era de lana amarilla. Los ojos eran botoncitos de madera, y tenia un vestido de un particular color azulino. La mujer la sostuvo por un momento y luego fijó su vista en el hombre. Cuando seguí su mirada y llegué a los ojos del anciano mi corazón se estremeció y no pude reprimir un sollozo de culpabilidad, por estar violando la profundidad de aquellos ojos celestes. En ellos vi la combinación de niñez y vejez, de picardía llena de nostalgia de tiempos mejores, en donde ambos habían soñado con ponerle un nombre a aquella muñeca, que tanto tiempo pasó perdida. Hasta ahora. La vida que podía llegar a tener una piel tan gastada y triste, el amor real que se guardaba en esos corazones viejos pero que por alguna razón yo podía ver... podía ver todo esto, sin dificultad alguna, sin esa dificultad que se tiene para ver el propio corazón... Los corazones de estos viejos hablaban a través de una caja, de sus manos tomadas, y del color rosa pálido del rostro de la mujer.
Di la vuelta justo en el instante en que vi el color de sus mejillas y comencé a caminar... trotar... correr... ¿cómo era posible que hace 30 minutos quisiera acabar con mi vida? ¿cómo el alma de un hombre pudo estar tan ciega como la mía? Lo que vi hacía un rato bastaba para darme cuenta de lo equivocado que estaba.

Nada más faltó.

Mientras apaciguaba mi andar pensé en el color del vestido que tendria la muñeca de mi caja...

miércoles, 4 de agosto de 2010

Amar y dejar partir.-

Lo que algún día tuvo comienzo tendrá fin
somos lluvias en un río de abril.

Todo se marcha, todo nos deja seguir
es pañuelo que se agita, vivir

Cuando no estés serás una sed
hebra de luz en mi ser .. tu ser

Cuánto camino hicieron mis pasos aquí
hoy soy sólo los abrazos que di

La arena sabe amar y dejar partir
quién pudiera tan liviano fluir

Cuando no esté me harás florecer
en tu recuerdo y seré .. seré

Alexander Pope

..."¿Cuán feliz es la suerte de la inocente vestal? Al mundo olvida y el mundo la olvidó. El eterno resplandor de la mente inmaculada acepta todas las plegarias y renuncia a todos los deseos"...

[Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos]