sábado, 21 de agosto de 2010

Yo nací.

Algunos nacen para amar.
Otros nacen para luchar.
Otros quizás para que apreciemos su belleza física.
Otros, simplemente, nacieron por el gusto de nacer.

Yo nací para creer. Para creer que no todo esta perdido. Que la felicidad sí existe y que no es utopía sonreír porque sí.


Para eso nací.




sábado, 14 de agosto de 2010

Décimas.

De nuevo perdí la ruta,
navego por los desiertos,
camino por mares muertos,
la noche entera se enluta.

El sol se metió en su gruta,
los mares se hunden mojados
yo soy un nervio de atados
un llanto largo y profundo
no sé porque me confundo
con tus amores cansados.

De noche muestra la luna
su rostro alumbrado y triste
el cielo al fin se desviste
la muerte mece su cuna.

Que al fin la mala fortuna
se vaya a dormir un rato
se quite traje y zapatos
se olvide de mi existencia
que yo frente a su sentencia declaro mi desacato.

La vida es viaje fecundo,
se puentes hacia los otros
volaste el que había en nosotros
te fuiste por esos mundos.

El frió cayó rotundo
tu olvido mostró los dientes
no sabes como se siente tener este miedo mudo
pasado el sueño a futuro no sé vivir el presente.

viernes, 13 de agosto de 2010

De la mano.

Simplemente estas cosas se cuentan porque se tienen que contar. Sin un fin único o particular.
Era el invierno del 51' y acababa de dejar de llover. La humedad del aire se posaba entre mis dedos y temblaba. Sería la última vez que vería aquél lugar, tan habitado y tan desierto a la vez...tan lleno de vida y tan gris a la vez... Sería la última vez que respiraría ese aire dulce, pero dulce casi dulzón, casi sólidamente chocante. Era la gran cantidad de rosas que había más allá, y que estaban tan juntas entre ellas que el rocío no caía por estar en el espacio entre los pétalos de las flores.
En el segundo antes de que mis piernas intentaran estirarse para pararme del asiento de aquella desolada plaza, vi cómo dos ancianos entraban al lugar, tomados del brazo de una forma tal que se afirmaban el uno con el otro para no caer en el piso adoquinado y resbaladizo. Sus caras eran blancas, pero sus ojos brillantes y relajados. Hablaban y reían, y caminaban a paso lento, sin el apuro de llegar jamás a un lugar. Nunca vi nada parecido. Mis manos se separaron y se movieron como siguiendo el movimiento de aquéllos ancianos, que se sentaron y miraron en dirección a las rosas, que para ellos parecía tener otro aroma. El hombre tomó la mano de su mujer, se inclinó lentamente con un cierto dejo de temblor y la besó. Ella sonrío como si hubiera tenido 15... y tomó la cara del hombre sentado a su lado, como queriendo decirle algo sin palabras. Esa sensación de querer sentir la tibieza de aquella mano me conmovió a tal punto que di unos pasos temblorosos en dirección a ellos, pero sin avanzar siquiera 5 centímetros. Luego el hombre sacó tiernamente la mano de la mujer de su rostro y puso en ella una caja pequeña pero relativamente larga. Ésta lo miró asombrada, y sin reír abrió la cajita. Después de 3 segundos, o 2, ella sacó una pequeña muñeca. Era de trapo, de piel blanca pero raída, y su pelo era de lana amarilla. Los ojos eran botoncitos de madera, y tenia un vestido de un particular color azulino. La mujer la sostuvo por un momento y luego fijó su vista en el hombre. Cuando seguí su mirada y llegué a los ojos del anciano mi corazón se estremeció y no pude reprimir un sollozo de culpabilidad, por estar violando la profundidad de aquellos ojos celestes. En ellos vi la combinación de niñez y vejez, de picardía llena de nostalgia de tiempos mejores, en donde ambos habían soñado con ponerle un nombre a aquella muñeca, que tanto tiempo pasó perdida. Hasta ahora. La vida que podía llegar a tener una piel tan gastada y triste, el amor real que se guardaba en esos corazones viejos pero que por alguna razón yo podía ver... podía ver todo esto, sin dificultad alguna, sin esa dificultad que se tiene para ver el propio corazón... Los corazones de estos viejos hablaban a través de una caja, de sus manos tomadas, y del color rosa pálido del rostro de la mujer.
Di la vuelta justo en el instante en que vi el color de sus mejillas y comencé a caminar... trotar... correr... ¿cómo era posible que hace 30 minutos quisiera acabar con mi vida? ¿cómo el alma de un hombre pudo estar tan ciega como la mía? Lo que vi hacía un rato bastaba para darme cuenta de lo equivocado que estaba.

Nada más faltó.

Mientras apaciguaba mi andar pensé en el color del vestido que tendria la muñeca de mi caja...

miércoles, 4 de agosto de 2010

Amar y dejar partir.-

Lo que algún día tuvo comienzo tendrá fin
somos lluvias en un río de abril.

Todo se marcha, todo nos deja seguir
es pañuelo que se agita, vivir

Cuando no estés serás una sed
hebra de luz en mi ser .. tu ser

Cuánto camino hicieron mis pasos aquí
hoy soy sólo los abrazos que di

La arena sabe amar y dejar partir
quién pudiera tan liviano fluir

Cuando no esté me harás florecer
en tu recuerdo y seré .. seré

martes, 8 de diciembre de 2009

Con el tiempo aprendes.

Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale, y uno aprende y aprende… y con cada día uno aprende.
Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro
significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.
Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de quererte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.
Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.
Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.
Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.
Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.
Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.
Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.
Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.
Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios, multiplicados al cuadrado.
Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.
Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido, ya es tarde, nunca dejes que algo te sea demasiado tarde.
Pero desafortunadamente, lo aprenderás sólo con el tiempo…

Jorge Luis Borges.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Algo que decir.

¿Te acuerdas de las luciérnagas?
¿Te acuerdas del abrazo casto?
¿Te acuerdas de aquella canción que nos hacía perderno' entre la' letras?
¿Te acuerdas de que me querías conquistar?
¿Te acuerdas de la bebida nerviosa?
¿Te acuerdas de las hojas de un árbol?
¿Te acuerdas del sabor de una naranja?
¿Te acuerdas cuando salté de lo alto con los brazos abiertos?
¿Te acuerdas cuando los espejos no deformaban?
¿Te acuerdas del cantante argentino?
¿Te acuerdas de los escapes "N"?
¿Te acuerdas del calor + amor?
¿Te acuerdas de que lo único que iluminó esa canción fue el último vestigio de esa vela?
¿Te acuerdas de los niños corriendo en el patio frío de una casa de madera?
¿Te acuerdas del 21 de mayo?
¿Te acuerdas de cantarle al cielo, sobre un trozo de playa?
¿Te acuerdas de cerrar los ojos?
¿Te acuerdas de los agujeros negros?
¿Te acuerdas del fuego?

¿Te acuerdas?

Yo no...



jueves, 12 de noviembre de 2009

Lloré.

Me vi solo...y lloré.
Lloré lágrimas livianas..lágrimas con una historia en su interior. Lágrimas que sabían a risa. Lágrimas...
En este asiento desvencijado lloré.
Miré el espacio que me apretaba y me ahogaba...y no entendía porqué. Porqué me asfixiaba así. Si hace tan poco me movía como quién nada en el lago más grande.
Miré mis manos de hombre viejo..y comprendí. El mundo no tiene sabores ni olores. El mundo no está hecho de colores. No tiene forma. No tiene luz ni oscuridad. Tampoco sonidos..melodías...o acordes compositores de canciones sueltas. No es así porque todo eso te lo da alguien, y el mundo sólo refleja eso que te da..lo que te provoca.
No hay un olor a flores en tu casa...porque no existe. Ese olor viene a tu olfato cuando estás con alguien que huele a claveles.
No hay ningún color violeta...porque no existe. Lo ves reflejado en el cielo, junto al sol que muere, cuando a tu lado en la arena está sentado alguien.
No existe ese viento en tus pestañas...porque esa brisa la trajo alguien. Un soplo que creíste que era producto del mundo. Pero no.
Sentí el peso de mis años..de mi historia. Sentí el aliento cansado, las manos arrugadas, el cuerpo frío. Frío? qué era eso? lo había sentido alguna vez? o sólo era la sensación de que faltaba tu calor? No existe el calor ni el frío. El calor crees sentirlo cuando alguien está a tu lado..y te roza con los vellos de su brazo. Y el frío cuando estás solo.

Volveré a ver el mundo entonces? Sentiré de nuevo? ...

Me vi solo...y sonreí.

Alexander Pope

..."¿Cuán feliz es la suerte de la inocente vestal? Al mundo olvida y el mundo la olvidó. El eterno resplandor de la mente inmaculada acepta todas las plegarias y renuncia a todos los deseos"...

[Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos]