Lo observaba atenta, como esperando alguna señal significativa de lo que yo tenía que hacer...o decir. No recuerdo bien su cara, pero sí sé que percibí un aroma especial y un calor que me llegaba suavemente en el costado de mi mano izquierda, pues era la parte que tenía más cerca de Él. En un acto involuntario encerré con un abrazo mis rodillas y escondí mi cara entre ellas. Por alguna razón yo no hablaba, y necesitaba que Él si lo hiciera, después de tanto tiempo de espera lo mínimo que tenía que pasar era que hablara, que me dijera lo que yo quería escuchar... No lograba concentrar hacia Él esa rabia que sentía, me era muy difícil, pues a momentos levantaba mi cabeza para mirarlo y sólo me provocaba curiosidad y a la vez paz, pero no enojo. Él seguía dibujando cosas en la arena, con la mirada tan concentrada e inmutable...
De pronto se detuvo, miró un segundo o dos el dibujo, y volvió su rostro hacia mi... era un rostro tan hermoso, pero tan indefinible...con tanta expresión pero tan pasivo a la vez, y refulgía de tal forma que eso no molestaba al mirarlo. No lograba descifrar la verdad de sus ojos, ojos de hombre viejo y alma joven... con un dejo de lágrimas, pero no que salieran de ellos, sino que sólo humedecían el contorno... la imagen mas perturbadoramente bella de mi vida. Cerró los ojos y se dibujó una sonrisa en sus labios delgados, apoyó su frente en la punta de sus manos juntas, como si estuviera rezando (qué paradoja!) y luego levantó la mirada hacia el horizonte... No entendía lo que quería de mi, no entendía porqué sólo estábamos ahí quietos y callados...pero imité su gesto, miré el paisaje y comprendí el mensaje central. No se trata de averiguar el sentido de tu vida, o de responder preguntas complicadas, o entender qué es lo que te inquieta tanto a ratos, y lo que te causa tanta paz en otros. En el fondo no quieres saberlo...porque si lo supieras ¿qué gracia tendría vivir? si en el camino vas aprendiendo y descubriendo los misterios de la vida misma, y no hace falta preguntarle al Conocedor de todo qué es lo que pasará, o porqué está pasándote todo esto.. no hace falta que te respondan nada, ni que te digan qué hacer o cómo. Quise decirle esto al "hombre" que estaba a mi lado y volteé hacia el.
En ese lugar no había nadie más que yo y el mar.







